Quienes dedican un momento de reconocimiento para honrar a otros, de hecho, se honran a sí mismos, porque muestran con dicho acto la grandiosidad de sus valores y la madurez de sus principios. Justamente, la personalidad y la obra imperecedera del General Roberto Fierro Villalobos, que ya pasó por todos los rigores del análisis honesto, lo ubican en el lugar que la historia ha destinado a los mexicanos ilustres cuya fama trastocó las fronteras de la Patria.
Roberto Fierro Villalobos nació en Guerrero, Chihuahua, en el año de 1897, estudió la educación primaria en una escuela que dirigía el Maestro Mariano Irigoyen; en ese entonces, la revolución estaba en su periodo de gestación y cuando estalló en 1910, su familia se trasladó primero a la población de Bachíniva y posteriormente a la Ciudad Capital, ya que su padre había sido nombrado Ayudante del Gobernador Abraham González. Esta situación obligó a la familia Fierro a emigrar a los Estados Unidos, donde Roberto tuvo su primer contacto y se enamoró de los aviones.
Roberto Fierro se incorporó en 1917 a las fuerzas constitucionalistas del General Enríquez y, terminada su campaña en 1920, solicitó ser enviado a México para ingresar a la Escuela Militar de Aviación de Balbuena; tenía entonces 23 años. Le concedieron el cambio, pero perdió su grado militar en el ejército, debiendo iniciar de nuevo su carrera ahora en el aire.
En aquellos años, la instrucción en la Escuela Militar de Aviación iniciaba con el avión carreteando solamente y, luego corriendo por tierra hasta lograr levantar la cola del avión pero sin despegar. Así, en 1921 Roberto Fierro conquistó el anhelado Título de Teniente Piloto Aviador.
Como Piloto Militar participó en campaña como Jefe de Escuadrilla en 1923 durante la sublevación militar Delahuertista; en 1926, cuando la tribu de los indios Yaqui en Sonora se levantó y aprehendió al Ex Presidente Álvaro Obregón, fue liberado por la escuadrilla al mando de Roberto Fierro. Para junio de 1927 fue ascendido a Teniente Coronel Piloto Aviador y, para 1929, se le otorgó el grado de Coronel Piloto Aviador.
Sus vuelos legendarios: el primero de México a Mexicali y, en 1930, el de México a Nueva York sin escalas en 16 horas, así como sus excursiones aéreas por Centroamérica y La Habana, Cuba, le otorgaron merecidamente la fama y el título de Piloto Emérito.
Para 1928, en reconocimiento a sus méritos, el H. Congreso del Estado de Chihuahua lo declaró Huésped de Honor en su propia tierra. Luego, como Gobernador del Estado de Chihuahua, entre 1931 y 1932, impulsó la Beneficencia Pública, fundó la primera Escuela Local de Aviación e inició la pavimentación de la Ciudad Capital.
La Escuela de Aviación de Chihuahua fue fundada por el propio Roberto Fierro Villalobos en enero de 1932, funcionando hasta julio de 1933, habiéndose graduado ocho pilotos. Posteriormente, se fundó una Escuela de Aviación sostenida por el Club Aéreo de Chihuahua en la que se graduaron más de 150 pilotos aviadores.
Para 1950, durante la presidencia del General Lázaro Cárdenas, Roberto Fierro Villalobos fue ascendido a General de División. Su obra y sus talentos le concedieron el honor de ser Director de la Escuela Militar de Aviación, Jefe del Primer Regimiento Aéreo, Jefe de Aeronáutica Militar y Civil, creador de la Escuela Militar de Mecánicos Especialistas en Aviación, siendo el único General de División que en tres ocasiones fue Jefe de la Fuerza Aérea Mexicana, Gobernador del Estado de Chihuahua y Agregado Militar en China y en Japón.
No cabe duda que el profesionalismo y el patriotismo del General Roberto Fierro Villalobos lo han convertido en ejemplo a seguir por los integrantes de la rama militar de la aviación, por los profesionales de la aeronáutica y, en general, por todos los mexicanos que amamos profundamente a nuestro querido México.